242. Dionisio Gutiérrez: la Guerra Fría del Siglo XXI

Abril 18, 2023
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242. Dionisio Gutiérrez: la Guerra Fría del Siglo XXI

Editorial del programa Razón de Estado número 242


 

El planeta Tierra solo es uno de los más de 100,000 millones de objetos en nuestra galaxia, la Vía Láctea; y esta galaxia, a su vez, dicen los expertos, es tan solo una de cientos de millones de galaxias que existen en el firmamento. 

Pues, en ese espacio infinito, donde los terrícolas somos una pequeñísima muestra del universo, a la dictadura china se le ocurrió que se quiere quedar con todo. 

En lugar de buscar las formas de cooperar, crecer y evolucionar juntos para ser un mejor planeta, el jefe de Pekín está jugando a que nos matemos unos a otros, y que sobreviva el más fuerte; como si no supiera que ser fuerte solo se logra cuando nos tenemos los unos a los otros, vivos, en paz, intercambiando bienes y servicios, respetando derechos y libertades, y trabajando en equipo.  

Jinping atropella al pueblo que dice gobernar, usa su poder para sobornar y corromper, no naciones, sino continentes, de lo cual, África y América Latina dan cuenta; ayudó al criminal que manda en Moscú a invadir una nación soberana, y hoy, a pesar de la paliza que los valientes ucranios le están dando al déspota del Kremlin, el jefe pekinés redobla su apoyo al hijo de Putin, para que siga matando gente inocente.    

Pues resulta que, Míster Xi, además de intimidar a sus vecinos Vietnam y Filipinas, también se quiere quedar con Taiwán, porque un día, amaneció con ganas de regresar al Siglo XVII y olvidar que Taiwán es respetado como nación soberana desde 1949.   

En la Guerra Fría del Siglo XX, la Unión Soviética compitió en poder militar y perdió.  China, en pleno Siglo XXI, además de aumentar su poderío militar, pretende dominar la economía global usando sus tradicionales prácticas de competencia desleal, robo de propiedad intelectual, desinformar, manipular, mentir y agredir.  

China compite, de forma agresiva con Estados Unidos, en una batalla de egos en mandarín, pues no le gusta la idea de ser un segundón o tener una economía menor, y por eso, aunque ponga en peligro la paz del mundo, involuciona a sus años imperialistas para intentar demostrar quién la tiene más grande.  

La realidad es que estamos ya en una nueva Guerra Fría, no declarada. China intenta demoler las democracias de Occidente, y por eso, representa una amenaza global.

¿Qué podemos hacer los terrícolas? Si la cosa se complica de verdad, ir buscando otro planeta.

 

 

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